
notas de malta
En España seguimos siendo vinateros: “La cerveza no se valora como en el norte de Europa”
De más de 520 a poco más de 470 fábricas: las cerveceras artesanas disminuyen en España en los últimos cuatro años, mientras el sector busca mantenerse con propuestas que sigan llamando la curiosidad del consumidor
Mario Cerdán. - 24 de octubre de 2025
Era 2012 cuando el festival de cerveza artesana “Birragoza” aterrizaba en una ciudad en la que estas bebidas aún eran desconocidas, y donde comenzaban a abrirse los primeros locales como Gastrópolis, bajo la mirada extraña de la gente. “Empezaba un poco el boom de la cerveza artesanal. [...] Creo recordar que había otra tienda en la Avenida Goya, y nosotros. Y fue cogiendo una dimensión mayor”, afirma Fernando Montes, el encargado del local.
Su tienda, en principio nació con un espíritu enfocado en la gastronomía gourmet y acabaron abriendo una sección de cerveza artesanal, “al principio hubo mucha curiosidad. Cerveza artesana, ¿qué será eso? La gente bebía, probaba, le gustaba más o menos.” “Cosa que se ha ido desinflando poco a poco,” concluye.

Al consumidor se le educa y se acaba atreviendo
Si al principio era curiosidad, hoy los consumidores se interesan por saber lo que están bebiendo. Sean amateurs o con años de experiencia, siempre buscan el consejo del experto. “Nuestro trabajo es encaminarlo a que conozcan un poco la variedad de cerveza artesanal que hay (...) Y al que conoce y viene preguntando: ¿qué me recomiendas de lo que tienes en los 15 grifos? Es al que le guías para que pruebe distintos sabores” explica Óscar Fernández, trabajador de Hoppy Craft Beer House.
Sección de cervecería artesanal “Gastrópolis”. Mario Cerdán
Eso sí, todo depende del consumidor que llega. Cada vez es más diverso. No hay un perfil claro. “Vienen personas mayores, que tienen más poder adquisitivo, pero también jóvenes que buscan probar cosas distintas” añade Fernando.
El sabor de la identidad
Los expertos subrayan la idea de que la cerveza no es solo una bebida y no hay mejor ejemplo que la artesana. Afirman que se ha convertido en una herramienta perfecta para reforzar la identidad local. “En pueblos del Pirineo que tienen sus propias cerveceras, me consta que apuestan por el producto local. La cerveza puede ser un potente indicador de identidad” destaca el periodista gastronómico en el Heraldo de Aragón, Mariano Millán.

Camarero de Hoppy – Craft Beer House. Mario Cerdán
Del mismo modo en el que la conocida marca Ámbar juega con el embotellado, en ocasiones como las fiestas del Pilar, estas cervezas también lo hacen. Cervezas como Rondadora (Boltaña) o Chinchana, una cerveza artesanal de Campo, cuyo nombre hace honor al baile típico de la localidad, son ejemplos perfectos que reflejan la unión entre cerveza, territorio y cultura.
Los expertos coinciden en que, pese a que el auge inicial se haya frenado, el futuro no es oscuro. “En Aragón hay cerveceras que lo están haciendo muy bien. Muchas se preocupan por divulgar y no solo por vender. Y eso está bien para que el futuro sea más prometedor” concluye Mariano Millán. Algo que nos hace comprobar que la cerveza artesana ya no busca ser una moda, sino una forma de contar quienes somos a través del sabor.