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 ¿DóNDE NACE LA   HISTORIA? 

La historia de la cerveza se remonta a tiempos pasados

CONOCE CÓMO SURGIÓ LA CERVEZA

UN VIAJE DE MÁS DE 7.000 AÑOS



Una historia ligada al desarrollo

La cerveza es hoy una de las bebidas más consumidas del planeta, pero sus orígenes se remontan a los comienzos de la civilización. Desde los primeros asentamientos agrícolas hasta las cervecerías artesanales contemporáneas, su evolución ha acompañado, e incluso condicionado, el desarrollo social, económico y cultural de numerosas sociedades.





Orígenes neolíticos: la fermentación como descubrimiento accidental

Los antecedentes más remotos se sitúan alrededor del 5000 a.C, cuando las primeras comunidades agrícolas de la región del Creciente Fértil comenzaron a manipular cereales como la cebada y el trigo. La teoría más aceptada sostiene que la cerveza nació de manera accidental: granos humedecidos que fermentaron de forma espontánea, generando un líquido nutritivo, levemente alcohólico y sorprendentemente estable para los estándares de la época. Restos arqueológicos en Göbekli Tepe o Godin Tepe, así como vasijas con residuos de fermentación halladas en Irán y Siria, avalan que estas bebidas rudimentarias ya formaban parte de rituales religiosos y banquetes comunitarios.





Mesopotamia y Egipto: la institucionalización de la cerveza

En Mesopotamia, la cerveza adquirió un papel central. Las tablillas sumerias del III milenio a.C. Mencionan más de una docena de estilos y recogen himnos como el dedicado a la diosa Ninkasi, auténtico poema-receta que describe el proceso de elaboración. Los babilonios perfeccionaron estas técnicas y regularon su producción bajo estrictos códigos legales, lo que refleja su relevancia económica. En el Antiguo Egipto, su uso se generalizó tanto en las elites como en las clases populares. Era parte del salario de los obreros que construían templos y pirámides, y formaban parte de los rituales funerarios. Sus representaciones en tumbas y papiros muestran grandes instalaciones cerveceras capaces de abastecer a poblaciones enteras.





Grecia y Roma: la cerveza frente al prestigio del vino

En el mundo grecorromano, el vino ocupaba el centro de la vida social y simbólica, lo que relegó la cerveza a una bebida considerada “bárbara”, asociada a los pueblos del norte de Europa. Pese a ello, su consumo persiste en regiones menos aptas para el cultivo de la vid. Los romanos la llamaban “cerevisia”, término que ha perdurado en diversas lenguas.





Edad Media: monasterios y revolución del lúpulo

Tras la caída del Imperio Romano, la cervecería se fortaleció en el ámbito monástico. Benedictinos y cistercienses registraron recetas, mejoraron la conversación y profesionalizaron su producción. Su aportación decisiva fue la incorporación del lúpulo, una planta que actúa como conservante natural y aporta el amargor característico. Para los siglos XII y XIII, los monasterios europeos ya operaban auténticas proto fábricas capaces de abastecer a ciudades enteras.





Revolución Moderna: industrialización y control sanitario

Entre los siglos XVIII y XIX, la revolución industrial transformó por completo la producción cervecera. La llegada de la máquina de vapor permitió ampliar la escala; los avances en microbiología de Louis Pasteur permitieron comprender el papel de las levaduras y garantizar fermentaciones más limpias y controladas. Nacieron así estilos modernos como la “pilsner”, de color dorado y gran claridad, popularizada en Bohemia gracias al uso de maltas ligeras y técnicas inéditas de fermentación baja.





Siglo XX y XXI: globalización, industria y renacimiento artesanal

En el siglo XX, las grandes cerveceras consolidaron un mercado altamente estandarizado. Las “lagers” ligeras dominaron el consumo global, favorecidas por la refrigeración, el transporte transcontinental y la expansión de marcas multinacionales. Sin embargo, desde finales del siglo XX se produjo un giro inesperado: la revolución de la cerveza artesanal. Pequeñas fábricas recuperaron métodos tradicionales y apostaron por la experimentación. Esto impulsó estilos como IPA, stout o sour, y fomenta una cultura cervecera más exigente y diversa



LA CERVEZA DE LA ACTUALIDAD: ENTRE LA TRADICIÓN Y LA INNOVACIÓN

Hoy la cerveza es un fenómeno global con múltiples dimensiones:


- Económica: Miles de microcervecerías y un sector industrial de enorme peso.
- Cultural: Festivales, catas, turismo cervecero y un interés creciente por la historia y las técnicas de elaboración.
- Gastronomía: Maridajes, recetas con cerveza y creciente presencia en la alta cocina.
- Tecnológica: Uso de levaduras modificadas, procesos más sostenibles y envases con menor impacto ambiental.


A pesar de esta modernización, sigue siendo una bebida profundamente vinculada a la convivencia y a las prácticas sociales, conservando ese carácter comunitario que ya tenía hace más de siete milenios.

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